Pequeñas
conchas adornan su extensión, situándose aquí y allá, pero siempre
contribuyendo a esa armonía y perfección que la caracterizan. Es como un
mosaico de pequeñas piezas que representan una escena fascinante, apabullante y
cautivadora. Se mezclan el agua, las algas, el viento, la arena, los pequeños
seres que se esconden bajo su superficie, todos ellos dando forma a una bella
forma que erosiona mi corazón hasta llevárselo por completo con ella.
En "Blog" encontrareis escritos variados. En "Es mi nombre" una historia en la que trabajo :)
lunes, 11 de junio de 2012
Erosionado
Con la
ligera y fría brisa del mar torneando su figura, la fina arena calentada por el
sol comienza a mostrar las primeras dunas. Casi como un manto liso, con el
tiempo comienzan a desarrollarse suaves ondulaciones hipnotizantes, atractivas
y constantes. Siguen un patrón, si, el del viento, un patrón de libertad que todos los hombres
han buscado dominar desde su existencia.
domingo, 10 de junio de 2012
Enredado
Un gran
roble. Duro, fuerte. Adornado por una miríada de hilos de seda teñidos de
negro. Su olor te cautiva, atrae todos tus sentidos. Despierta recuerdos del
pasado, visiones del futuro, acelera el corazón y enciende fuegos incluso en
las cenizas más grises.
Su
tronco es irregular, pues los obstáculos en el camino hacia una luz mayor le
dejaron atractivas curvas en su ascenso hasta la copa. Curvas hipnotizantes que
a miles han traído perdición enredándose en sus extraordinarios giros.
De él
emana una calidez casi viva, tímida y latente, pero no te acerques buscando
calor, pues te encontrarás con la privación del tuyo propio y morirás congelado.
Sólo unos pocos pueden tocar su corteza, aquellos cuyo fuego interno no se
apaga nunca, cuyo calor les hace parecer grandes hogueras. Y entonces verán el
motivo de esa calidez. Un árbol vivo.
Lleno de amor, miedos, fuerza, sabiduría y pasión. Desde la copa hasta sus
profundas raíces, clavadas en mi corazón.
lunes, 21 de mayo de 2012
Llaves
¿Qué es esta jodida sensación que arrastro conmigo? No hace
más que incrementar esta sinestesia desbocada que golpea mi razón y la lleva a
desaparecer, que confunde mis sentidos y me aturde.
Una oscuridad llama a mi puerta y no cedo aunque así no
duerma. Ha olvidado las llaves, no puede entrar pues la puerta está blindada
pero yo perdí esas llaves cuando estaba contigo y tu tampoco estás. Todos los
días salgo por la ventana y me hiero al escalar. Las frías piedras me recuerdan
cuando la puerta de mi cuarto estaba abierta y salíamos a regañadientes
sonriendo sin parar.
La sombra siempre estuvo ahí pero la conseguí engañar. La
convencí de que se marchara y cerré la puerta con llave. La llave que te
llevaste. La llave que metí en tu bolsillo cuando nos despedimos. Me quedé encerrado creyéndome acabado, hundiéndome
en un pozo muy profundo y en la caída aprendí a vivir. Me sujeté a las piedras
y encontré como salir. Malditas piedras, se ríen de mi.
Dejadme escapar. Las risas me persiguen y el timbre no para
de sonar. ¡Dejadme en paz!
Y me arropo entre tus brazos y me pregunto por mis llaves.
Pero las llaves dejaron de existir y son tus manos las que abren el cerrojo de
la puerta. Ya la sombra inquieta golpea con fuerza sin astillas levantar, pues
la puerta sigue estando blindada.
En las noches más frías, me tienta entreabrir la puerta. La
mirilla me engaña y podría entreabrirla para comprobar quien llama. Pero una
sola rendija y tal vez ella me matara. Así que mientras respondan mis manos,
seguirán las piedras riéndose de mi mientras se bañan con mi sangre, mientras
sigo buscando la llave de mi puerta.
jueves, 17 de mayo de 2012
Sobre el hielo
Hace mucho que no escribo nada, tenía la mente en otros sitios... Pero hoy he recuperado algo de inspiración y he decidido escribir una historia por el cumpleaños de la persona que más me ha dado en mi vida :) Una persona de las pocas (muy pocas) que me hacen creer que la vida merece la pena porque hay felicidad junto a ellas. Es una chica muy especial para mi ya que nos une una historia digna de libro, dadas las cosas que nos han pasado desde los tres años donde empezamos a andar juntos, de una forma u otra, por el mismo camino.
En fin.. Feliz cumpleaños Gemma ;) Eres increible :)
P.D: Aprovecho para spammearos un poco y recomendaros que leais su blog
( http://www.esenciadelbosque.blogspot.com.es/) Es una gran amante de la naturaleza y aunque lo tiene un poco descuidado (los examenes...) no deja de ser interesante :)
P.D: Aprovecho para spammearos un poco y recomendaros que leais su blog
( http://www.esenciadelbosque.blogspot.com.es/) Es una gran amante de la naturaleza y aunque lo tiene un poco descuidado (los examenes...) no deja de ser interesante :)
Iba caminando a solas en medio de la nada. No sabía dónde
estaba, tan solo importaba el frío. Frío rodeándolo todo. Había perdido la
cuenta de los días que llevaba entre aquellas cumbres nevadas escapando de la
ventisca. Sus pertenencias eran bien escasas, a saber: un yesquero, un par de pequeños
estiletes, un par de mendrugos de pan duro y algo de cecina. Al menos agua no
le faltaría, pensaba. Estaba rodeado de ella.
En medio de la desesperación, tuvo que matar a un reno tanto
para comer como para usar su piel. Aunque ahora ya estaba seca y no olía tan
mal, no dejaba de ser desagradable pero abrigaba. Lo importante era sobrevivir.
Sonrió.
Su pasado era, valga la redundancia, cosa del pasado. No
tenía a nadie y ahora estaba solo, eso es lo que le importaba. No hacía falta
recordar quién asesinó a quién, quien robó qué o quién huyó de la horca por
unos minutos y causando un gran alboroto.
Estaban él y la nieve. Y el viento.
El viento constante.
El viento con su mordedura de frío. Su susurro entre las hojas de los árboles.
Pasaba las horas escuchándolo. Interpretando su lenguaje.
El sol salía y se volvía a poner. Una vez tras otra. Los
refugios eran escasos y la noche era casi insoportable al raso. Escarpadas eran
las laderas de las montañas cercanas y poco dadas a las hendiduras en las que
pudiera haber algún atisbo de cueva.
Las estrellas brillaban como en ninguna otra parte. Allí
estaban todos los grandes héroes del pasado observándole en su ridícula
soledad. Y allí, a lo lejos, el pico de una montaña, una enorme montaña que le
llamaba. Le atraía como un imán. Caminase hacia donde caminase, siempre acababa
con ella al frente. Casi en su base, vio
arder un pequeño fuego de campamento. ¿Alguien más estaba en ese infierno
nevado?
No podía desfallecer.
Miedo. Inseguridad.
No podía ceder ante los elementos, debía continuar.
Determinación. Voluntad.
Tal vez no estuviera perdido por casualidad. Tal vez estaba
perdido porque quería. La montaña estaba frente a él, llamándole. No conseguía
recordar cómo había llegado a aquél páramo ni por qué. Huí, pensó. No recuerdo
de qué, pero me siento un cobarde. Huí y ahora estoy aquí muriendo de frío y
soledad.
La montaña le llamaba.
Tenía un destino. Acercarse parecía imposible con todo
rodeado de barrancos. Le recordaba mucho a alguna vieja historia pero no sabía
cuál.
Curiosidad. Energía. Adrenalina.
Y luchó, luchó con todas sus fuerzas. Sufrió magulladuras,
golpes y torceduras. Escaló pronunciadas pendientes y a punto estuvo de perder
la vida tras una caída. Fue paciente. Llevaba mucho tiempo solo y sin rumbo
como para impacientarse ahora. El frío le nubló los sentidos. Entumeció sus
extremidades. Se le acababa el alimento y nada parecía crecer cerca.
De pronto, tras
atravesar otro quiebro en el camino, encontró una senda bien oculta entre
árboles y maleza. Una senda que discurría por un bosque que antes no estaba ahí
o que sus ojos no le habían querido mostrar. Un enorme bosque de árboles cuyos
picos no se alcanzaban a ver y troncos gruesos como casas. Una senda que no estaba ausente de vida. Allí
se encontró a la esfinge.
Caminaba a duras penas cuando un rugido le sacó de su
ensimismamiento. Levantando la vista hacia el camino se topó con un extraño
animal. A su mente vinieron mil leyendas sobre ese tipo de seres y ardió
brillante como una llama una que hablaba de la montaña donde estaba.
Dioses. Se supone que era una leyenda falsa...
- ¡Alto, mortal! - rugió la esfinge.
En realidad, no era como la imaginaba. Casi se atrevería a
decir que no era una esfinge sino otra cosa, puesto que los animales no concordaban
con los de la leyenda pero ¿qué era si no?
Tenía forma de dragón, un animal más grande que un elefante.
Su cabeza era de lobo, gris y blanquecina, con unos ojos azules y negros muy
profundos. Sus patas y cola eran, sin duda, su parte de dragón, aunque las
delanteras eran más largas lo cual le hacía parecer constantemente sentado. La parte superior del tronco era amplia y
prominente como la de un león y no faltaban eran unas enormes alas membranosa,
típicas también de los reptiles voladores.
Todo un desafío para la imaginación.
- No puedes pasar por aquí. -continuó el ser, con gesto de
suficiencia.
- Necesito refugio y comida, llevo demasiado tiempo perdido.
He de pasar. - respondió
Energía. Energía escaneándole el cerebro. Determinación.
Férrea voluntad. Miradas desafiantes
encontradas.
- Todo lo que he hecho hasta ahora me ha conducido hasta
aquí. Todos mis errores y mis aciertos. No sé qué pretendes, pero no vengo con
mala intención. Solo necesito encontrar algo que todo mi ser me indica que está
aquí. - dijo mientras empuñaba sus estiletes preparado para vender cara su
vida.
- Interesante, mortal. Interesante.
Tras unos instantes de silencio donde ambos se medían con la
mirada, la esfinge volvió a hablar:
- Algún motivo tendrás de peso y no un simple
presentimiento. Llevo mil años guardando este camino y nunca nadie se había
conseguido acercar a él. Todos ellos murieron en el camino o me encargué de que
lo hicieran.. Pero hace tan solo dos días...
- Hace dos días pude ver desde la distancia un pequeño fuego
sobre la falda de esta montaña. Pensé que sería otra persona pero probablemente
fue mi imaginación...
- No, no fue tu imaginación. Hace dos días vino una mujer
aquí. Como tú, consiguió burlar mi vigilancia. Encontró el camino y se adentró
en él. Como tú, algo le dijo que viniera. Me cuesta creerlo, mortal. Dos
personas en mil años. Dos días de diferencia.
- Pero te juro que yo no... Un momento, dices que has
guardado lo que hay aquí... ¿Qué hay?
- Puedo ver que no hay mentira en tus ojos. Tampoco la había
en los de ella. Es impresionante. De verdad no venís en su búsqueda. Descúbrelo
tú mismo, mortal. reúnete con ella. Pero antes descríbeme esa sensación que te
trajo hasta aquí. Necesitaré recordarla.
- No sé muy bien si la puedo describir con certeza. No
recuerdo mi pasado. Solo recuerdo que huí de algo importante y que lo siguiente
que recuerdo es estar rodeado de nieve. Cada noche, mientras dormía, aparecía
esta montaña en mis sueños. Sentía calidez, sentía que la soledad se disipaba y
sentía verdadero amor. Cuando despertaba, tenía la montaña frente a mi pero muy
lejana. Al principio desestimé esos sueños pero la desesperación por sobrevivir
me hizo llegar aquí. Cuanto más cerca estaba, más sentía que todo volvía a
tener sentido. Me sentía vivir.
Ahora estoy aquí, de pie frente a ti y no tengo miedo. No pienso huir. Solo pienso en seguir. Cueste lo que cueste.
Ahora estoy aquí, de pie frente a ti y no tengo miedo. No pienso huir. Solo pienso en seguir. Cueste lo que cueste.
- Increíble. Pero no
hablaré más. Sólo dos personas han visto hasta ahora lo que hay aquí guardado.
Mi maestro y esa mujer. Todos fallaban mis pruebas, todos fallaban en el
camino. No necesito someterte a ninguna prueba, porque al igual que ella, se
que las superaras. Jamás pensé que mi maestro tendría razón, que llegaría un
día en que...
Es igual. Adelante, mortal.
Y continuó por el camino viendo cómo la esfinge alzaba el
vuelo. Cuanto más cerca estaba de la luz, más lleno se sentía. Más enérgico.
Cruzó el umbral y lo vio. El interior de la montaña. Vio
todo aquello que estaba vetado a los hombres y la vio a ella. Lo que hay en la
cueva es algo que permanecerá en secreto, pues solo los dignos han de conocer
lo que allí se esconde.
Ella se sorprendió. Ambos se miraron. No se habían visto
nunca pero se conocían. No sabían que existían pero sentían que esperaban
encontrarse el uno al otro allí, bajo el mayor de los secretos de este mundo.
Sintieron verdadera felicidad. La soledad desapareció.
Lloraron de alegría y exploraron la montaña. Dejaron de huir, porque en sus
vidas, ambos habían estado huyendo siempre. Huyendo de sí mismos y del miedo al
dolor. Y ese miedo tan solo les causaba el más profundo de los dolores.
Todo eso quedó en el pasado y el pasado, pasado está.
Se tomaron de la mano y juntos miraron hacia abajo.
(dibujillo cutre xDD pinchar para ver)
domingo, 8 de abril de 2012
Amistad
Escribo para quienes saben que escribo. Escribo para quienes
saben quién soy y saben más que mi nombre. Escribo para quienes conocen algo de
mi parte oscura, de mi parte triste, de la parte que no sonríe. Escribo para
los que ahuyentan la soledad con su presencia. A los que me acompañan en mi
vida retirando las piedras del duro camino de la melancolía, a los que se
sienten aludidos por mis palabras. A todos os digo que somos distintos y somos
iguales. Que no son los gustos ni nuestras personalidades los que nos hacen
especiales. Lo que nos une no se ve. Se siente. La mirada de un amigo tiene
algo que la hace especial. Puedes estar de mil formas distintas, que ese brillo
especial, esa calidez, te hará sonreír. Actualmente la gente cambia de amor y
de amigos como de ropa interior, pero los años han demostrado que lo nuestro es
distinto. Que va mucho más allá de las riñas, la rivalidad, todo lo contrario
que somos, todo lo que pueda pasar. La unión hace al grupo y esa unión la
llevamos en la sangre. Una mirada basta para comunicar muchas cosas a otro. Un
reproche, una aprobación. Saber pedir perdón. Llegar a los puños. Todo es
necesario. Con un verdadero amigo discutirás, te pegarás hasta destrozarte los
puños y todo se volverá a arreglar. Todo se olvidará, porque lo que importa es
la amistad. Un juramento de sangre que
va más allá de la normalidad. Nos une la locura, un estado de demencia común
que por más que nos separemos, acaba devolviéndonos al redil, pues no
encontramos a otro que nos comprenda.
Si no nos mata el alcohol, nada podrá. Me rio de la soledad,
me rio de la tristeza y de la sociedad, de la vida y de la mala suerte. Me rio
porque hay que improvisar y con vosotros improvisar significa sentirse vivo.
Nos gusta el "cachondeo", nos gusta la conversación, el silencio y la
risa.
Somos magníficos actores en la obra de la vida y no somos
marionetas empujadas por lo común. Tenemos las riendas de nuestras vidas y las de
nuestros amigos. Si uno cae, los demás lo ayudarán a levantarse y, si es
necesario, lo llevarán en volandas a lo más alto. Por una vida juntos. Por algo
inquebrantable mientras nos quede vida. Que no se rompa el juramento.
lunes, 2 de abril de 2012
La distancia
Acabo de encontrar un escrito del 2008... Asi que lo rescato del pasado, de un día bastante triste..
A veces tan lejos. A veces tan cerca. Tal vez no sea
necesario que la distancia se exprese de una forma física sino que puede
hacerlo de una forma mental, en forma de pensamientos, sentimientos... A veces,
involuntariamente, uno se separa poco a poco de lo que más quiere y cuando
quiere darse cuenta, está tan lejos que tarda tiempo en volver. Cegados por
infinidad de sucesos y sensaciones que nos rodean, nos salimos del camino
correcto y comenzamos a andar por otro totalmente distinto. No somos capaces de
ver. No somos capaces de sentir. Y de repente, algo nos saca de ese trance tan
profundo y nos dice ¡Despierta de una vez! ¡Mira por dónde y hacia donde andas
y mira a tu alrededor!
Despertamos, miramos a nuestro alrededor y nos encontramos
solos. Solos en un mundo inmenso en el que nos creíamos acompañados. Te sientes
perdido, desorientado. ¿Vuelvo sobre mis pasos?¿Busco otro camino que me lleve
al anterior? Y en ese caso, ¿Cuál será ese camino? Quiero volver, lo deseo,
ansío volver. Necesito sentirme a su lado.
¿Merece la pena? Las dudas te asaltan mientras buscas el
camino. ¿De verdad soy querido? ¿De verdad aquello en lo que creí y aquello que
amé era real?¿Sufrirán ahora aquellos que dejé atrás?¿Lamentaran mi perdida?
Son duros pasos los siguientes a esas preguntas. Algunos caen, otros se rinden…
otros deciden olvidar y seguir su nuevo camino… Yo elijo volver al camino que
dio rienda suelta a mis sueños y me dio la vida hace ya unos cuantos años. Las
dudas desaparecen de mi mente, ya tomé la decisión. Lo único importante ahora es el tiempo, se
necesita tiempo para volver, se necesita tiempo para encontrar el camino. He de
creer que conozco las respuestas a las preguntas que me asaltaban. He de creer
que todas ellas son reales y ciertas y que alguien me estará esperando. Me
siento sufrir. Le siento sufrir. El
tiempo… algo tan indescifrable y tan necesario… incontable en su totalidad. Lo
necesito. ¿Mucho?¿Poco? No lo puedo saber. Solo sé que todo mi ser desea
volver.
¿Amor?
Intentar definir el amor es algo absurdo. Puedes expresar
con palabras su contorno, su capa más exterior, sus síntomas. Puedes intentar
adivinar algo sobre él, todo conjeturas. Pero no se puede explicar algo que no
se comprende y el amor es incomprensible. Desde la ciencia, se explica cómo
llega y qué indica que se mantiene. Es lo máximo que se puede decir de él.
Llega, como un huracán, produciendo una especie de enfermedad perversa en el
cerebro y se mantiene durante el tiempo que el mismo amor crea oportuno. Al
principio te priva de la razón, te somete a la dependencia más extrema y te
nubla la vista. Por muy fuerte que seas, el amor doblega a todos por igual y si
no sientes una falta inexplicable de cordura, es que no conoces el amor. Los
que se guían por impulsos son los más propensos al amor, se sienten más a
gusto. El amor es todo impulsos, nada meditado. Un trotamundos, llevado por su
instinto y siguiendo solo el camino que le marca el corazón, disfrutará de la
incapacidad producida por el amor más que ninguno, pues le llena de un gozo y
dicha increíbles y es propenso a hacer las locuras más grandes.
El amor nos hace a todos iguales. Nos rebaja a un nivel en
el que el amado es lo más importante y nosotros no somos nada. Seas rico,
pobre, rey o plebeyo, la mujer adecuada te hará volver a tu infancia y ser
capaz de cualquier cosa con tal de conquistarla.
El que se guía por la lógica en su vida, el que ahoga al
corazón y rige sus pasos con un frío calculado es el más propenso al desastre.
El que tiene un corazón de piedra y su vida se rige por fuertes principios
acaba completamente destrozado. De un soplo, descubre que sus principios se
tambalean, descubre que ya no es dueño de su mente a pesar de su fuerza de
voluntad y que alguien, sin saber por qué, ha tomado el mando.
Se siente incómodo, no está a gusto con lo que le dicta el
corazón, antes siempre en silencio. No le gusta no ser dueño de su vida e
intenta ahogarlo con todos sus medios. Pero el amor es la naturaleza en sí
misma y no se puede detener. Con el tiempo, todos los muros se derrumban y la
lógica queda olvidada en un pequeño cajón, dando paso a los impulsos. Hay
quienes afirman que un corazón que ha estado encerrado toda la vida es un
corazón por el que vale la pena luchar. Quienes nunca han parecido ser
sensibles, de pronto se convierten en la encarnación de la sensibilidad. Como
un torrente de emociones y sentimientos desbordados que no se pueden controlar.
La diferencia entre el trotamundos y cualquier lógico
calculador, es que el trotamundos muestra sus emociones y enseña al mundo su
ser de forma constante. El amor le hace brillar más, impresiona al mundo con su
soltura y sus formas, tal y como se espera de alguien que ha vivido siempre con
el corazón. Un amor ardiente y pasional, mostrado día a día y que es difícil de
olvidar. Su dedicación y entrega son dignas de elogio y guarda un trozo de
corazón para cada amor que ha encontrado.
El otro, por contra, es lo opuesto a la emoción. Nadie
espera nada de él y, de pronto, se desborda. Es un amor sincero, secreto, vivo
y casi tangible. Un amor muy valioso, pues quien ha roto tantos muros se queda
para siempre en la memoria y, por muchos muros altos y fuertes que vuelva a
construir, nadie recogerá los escombros de los que esa mujer especial consiguió
derribar.
Puesto que no me gustan los absurdos, no he intentado
definir el amor. He definido como golpea y cambia la vida de los hombres igual
que se puede definir como el oleaje del mar erosiona la tierra y golpea las
rocas, desmenuzándolas. Igual que se puede definir como su superficie te
embelesa y la brisa te hace sentir vivo. Intenta ahora definir el mar en sí
mismo, con todo lo que contiene en su interior.
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