lunes, 9 de mayo de 2011

Condenados a desaparecer.



 Aquí va uno del 2007, algo melancólico y deprimente:

Entre todos, se nos eligió a nosotros para sobrevivir a las adversidades, se nos eligió para dominar a los demás. Entre todos, se nos eligió para crear, para aprender, para comunicarnos, para destruirnos..... Aprendimos a ser codiciosos, a querer más y más, a querer doblegar a todos bajo nuestra voluntad. Lo que nos escogió, nos habla desde eso que llamamos subconsciente... nos dice que lo que hacemos está mal... pero lo ignoramos y continuamos hasta el final. 
Leyendas, canciones, historias, fotografías, retratos, cuadros, esculturas, edificios... Todos ellos perduran en el tiempo, pero no los que lo construyeron. Querían demostrar su poder, y su poder acabó en la muerte. ¿Qué más da lo importante que seas en la vida? ¿Qué más da si cuando el fin llega todos somos iguales y no queda nada?
¿Nuestros hechos? ¿Nuestra historia? ¿Nuestros logros? Todos morirán con los que nos quieren.
¿Querer? Sentimientos…
En nada queda nuestro cuerpo. Anda por la calle y mira a tu alrededor. ¿Qué ves? ¿Ves personas hablar? ¿De qué hablaran? ¿Qué pasará por sus cabezas en ese momento? ¿Ves a alguien discutir? ¿Qué les habrá hecho llegar a ese punto? La vida a tu alrededor sigue contigo o sin ti, intentar concebir que cada persona que te rodea es similar a ti, que piensa, que habla, que siente, que vive... es prácticamente imposible. Intentadlo, intentad ver a todos los que os rodean como personas que tienen y crean su propia historia, que viven una vida entera, como tú.  Ahora pensad: Millones, miles de millones de historias, todas distintas. ¿Difícil verdad? Pensad ahora en su final. Esas millones desaparecerán y serán sustituidas por otras. Nadie te recordara, nadie sabrá que exististe, nadie sabrá que un día miraste al mar y las montañas y lloraste por tu soledad. Pues estas rodeado de personas pero al final solo queda la soledad. Condenados a desaparecer.

Carta de un amigo

Voy a recuperar aquí unos cuantos textos que escribí hace ya años... el siguiente es del 2006:
_________________________________________________________________


Algún día ha de llegarme el fin, pero antes me veo obligado a dejar constancia de hechos importantes, hechos que el mundo debe llegar a conocer después de que yo me haya marchado para siempre, y hechos que solo unos pocos lograrán comprender. La mentalidad actual y el comportamiento social me hace ver que en un futuro no muy lejano, todos serán copias unos de otros, no tendrán personalidad propia, se dejarán intimidar por los demás y les preocupara más lo que estos piensen que lo que piensen ellos mismos. Su nivel de raciocinio será nulo, pero a los que escapen de este triste futuro he de decirles:

La soledad no es un bien infinito, resulta atractiva y puede ayudarte pero solo parece ayudarte, realmente te conduce a un mundo del que desearas no haber sabido nada y, tal vez, cuando las personas apropiadas intenten salvarte sea demasiado tarde. Úsala solo cuando sea sumamente necesario.

El sentimiento de odio hacia el mundo real esta justificado. Sin nadie que tenga más conocimientos de su alrededor que de si mismo en este mundo, solo vosotros sois una esperanza para la autentica vida.

No dudéis en seguir siendo distintos a los demás, puede causaros malestar e incluso abriros el camino de la soledad, pero no caigáis en la trampa, pues siempre habrá alguien como tu, con el que compartir momentos inolvidables, momentos que los demás no son capaces de vivir.

Esto no es un consejo, es una obligación. DEFIENDE TUS IDEALES Y NUNCA DEJES DE LUCHAR POR TODO AQUELLO QUE AMAS Y RESPETAS EN ESTE MUNDO

lunes, 2 de mayo de 2011

Determinación

La verdad, no se por qué no lo había publicado antes, aunque creo que tiene bastantes fallos debido a su extensión y a que es muy espeso, pero ahí va:

_____________________________________________________________________________


Sientes que todo va a explotar. Sientes que no aguantas más. Un oscuro torbellino, mar de dudas e incertidumbre, tristeza y pesar, llanto y sensación de soledad. Dolor, recuerdos, y un tedioso esperar. Desear que el tiempo pase, que llegue un día que casi con total seguridad en tu fuero interno sabes que nunca llegará. Si, así es la cara oculta del amor. De la que no se habla en las canciones ni en los poemas, en la televisión o en la calle. No se habla de la injusticia provocada por la falta y a la vez exceso de amor entre personas. De algunas personas.
Cuando la vida te castiga y te hace perder lo que más quieres, lo niegas, no lo crees y esperas un cambio. Y finalmente, si eres fuerte, lo aceptas y superas. Sólo si tienes la fuerza.
"Entonces, ¿yo soy débil?" La respuesta es NO. Todos somos fuertes, el problema es que has de saber encontrar esa fuerza. Tal vez no has hallado en tu vida aquello que despierta una voz dentro tuya y que te hace olvidar todos los problemas, que te hace darte cuenta de que eres lo más importante y que tú y sólo tú tienes el control sobre tu vida.
No hablo de otra persona que te haga sentir especial. La primera persona que ha de hacerte sentir especial eres tú mismo. Ahí está la verdadera fuerza.  ¿En mi caso? Es muy simple, la música, la lectura. Mi capacidad de escapar de ésta realidad e imaginarme en otra. Todo ello me hace pensar que mientras tenga mi imaginación, nada en este mundo me podrá parar. Nada podrá con mi voluntad, aunque a veces flaquee, siempre volverá a resurgir.
Soy consciente de mi humanidad, soy consciente de mi vulnerabilidad, forman parte de mi condición humana. Pero necesito aprender, necesito saber,  dominar primero la razón para luego dominar los sentimientos.
La vida te enviará continuamente pruebas que desencadenaran, con sus resultados, otras todavía más duras. Esos resultados no son algo que deba afectarte, puesto que no depende de ti lo que la vida elija darte. Por contra, depende de ti saber aceptarlos y no acongojarte, pues, como bien dijo Epicteto: "Acusar a los otros por nuestros fracasos es de ignorantes; no acusar más que a sí mismo es de hombres que comienzan a instruirse; y no acusar ni a sí mismo ni a los otros, es de un hombre ya instruido"
Volviendo a lo anterior, no puedes pretender vivir sin tu propia fuerza interna. El Mal te rodea en este mundo, y muchas personas lo representan. Has de saber diferenciarlas y vencerlas.  Complementa tu fuerza con alguien especial. Y si ese alguien te da la espalda, dásela tu a él, pues no merecerá su puesto de especial. Es de sabios saber perdonar, pero hasta los sabios pueden parecer los más tontos si no se dejan aconsejar.
El desamor es un mal, no se puede negar, pero el amor platónico es todavía peor mal, es, como comenzaba la narración, la cara oculta del amor.
Cuando no todo es perfecto, nada es como debiera, incluso cuando nada es, en todo el sentido del verbo ser, aparece un serio dilema.  Como en todo conflicto, siempre hay una parte beneficiada y otra perjudicada.  De los implicados depende el grado, tanto de uno como de lo otro.  El beneficiado, en estos casos, tiene una astilla clavada en su corazón,  una laceración que sabe que puede curar, pero que prefiere no tratar. Éste suele ser el más débil de los afectados, ya que en su mente sólo habita el miedo. Miedo en su estado más puro. Inseguridad total en sí mismo. Acusa a los demás de su problema, no cree ser capaz de avanzar y tener una vida, y, cual coleccionista, prefiere guardar lo que ya ha conseguido en un pequeño cajón, ya que no puede dejarlo ir. Sabe que es algo muy valioso, sabe que ha tenido muchísima suerte al encontrarlo, y a pesar de eso, no lo quiere usar.  Piensa: "Ha venido a mí, sufrirá más si se va que escondido en mi cajón. Mientras tanto, buscaré más, aprovecharé el tiempo, y, si no consiguiese uno mejor, siempre tendré éste en mi pequeño cajón, esperándome".  Lamentable.
El objeto en el cajón, es el amor de otra persona. Es frío tratarlo como tal, pero es un símil acertado para lo que algunas personas intentan hacerle a otras.
Descrito pues el beneficiado, pasaré al perjudicado. Pues vaya, pensarás, si éste era el que saca la parte buena, ¿qué le espera al otro?
La respuesta es sencilla. Las primeras líneas de este texto.
Personas, de las que en este mundo todavía quedan algunas, que son pura bondad, alegría, cariñosas y amorosas.  Personas a las que realmente dedico este escrito.Personas que, contra todo pronóstico e involuntariamente ( ya que el cerebro elije él mismo de quien quiere enamorarse, complicado proceso químico que colapsa todos los sentidos ) a veces se enamoran de la persona equivocada. Realmente, está mal decir esto. Parece como si tuviera potestad sobre la opinión de los demás y pudiera decidir de quien deben enamorarse o no, cual es su tipo de persona ideal y cual no.  No es este tipo de equivocación. Para el enamorado, la persona será perfecta. Incluso puede serlo. Pero el ser humano es impredecible y de repente puede cambiar. De repente, puede iniciarse el conflicto del que empezamos a hablar hace ya unos párrafos atrás. Hasta aquí, he descrito al beneficiado del conflicto y el perfil psicológico del perjudicado. No es bueno generalizar, pero es muy frecuente ver exactamente este caso en dos personas como las descritas.
El perjudicado, o su amor, es el objeto olvidado en el cajón. Encerrado en su celda de amor, cegado por la oscuridad del cajón donde lo único que ve es a la persona que la guarda cuando ésta se acerca a comprobar que sigue ahí, que no ha encontrado un resquicio por donde escapar. Sentirá en su ser todo lo ya dicho más arriba, pero no le importará. El amor es así de maquiavélico. Su guardián es su vida, su voz y sonrisa su consuelo, pues mientras no esté del todo solo, y lo tenga a él cerca, el sufrimiento habrá merecido la pena.
Pero, aunque suene cruel, el sufrimiento desmedido nunca merece la pena. No se puede obtener algo sin dar nada a cambio, pero por desgracia no hay una ley de intercambio equivalente. Hay demasiadas excepciones para considerarlo una regla.  No puedes debilitarte, no puedes perder lo que te define. He dicho que por regla general son gente bondadosa, alegre, etc. No puedes volverte una persona reservada, triste, melancólica. Nadie merece cambiar virtudes por defectos. El amor baja las defensas, debilita esa fuerza que todos poseen y que, si no eres rápido, rápidamente vuelve a lo más hondo.  De ti depende volverla a hallar. Es difícil, dentro de ese oscuro cajón. Pero por suerte, aunque al principio es muy posible que por ti mismo no puedas salir, si hay algo que se puede colar dentro, que te puede ayudar, algo con lo que junto a él y en gran parte, junto a tu valor y seguridad en ti mismo, puede crear un agujero por el que escapar. Ese algo es la amistad.
Juntos, podréis. Será muy difícil, primero has de concienciarte de querer salir, de que ahí fuera todavía hay un mundo de luz, repleto de gente que con seguridad preferirá tenerte con él, en lugar de guardarte como a un objeto.  Después has de elegir. Es lo más complicado en la vida de las personas, ¿no? Podemos elegir. Se nos plantean problemas y elegimos lo que creemos más conveniente, y alguien seguro de sí mismo elije sin arrepentimientos, sin mirar atrás.
No ha de ser rápido, al contrario, es comprensible que sea duro al principio. Una vez te hayas decidido, saca la cabeza y mira alrededor. Poco a poco, ves saliendo cada vez más, hasta que por fin, un día, todo tu valor y toda tu fuerza estén a flor de piel, hasta que hayas tenido la determinación de salir de verdad. De vivir una nueva vida. De no esperar por nada ni por nadie, pues el tiempo pasa, y cada segundo que sigues en ese cajón es un segundo que te pierdes. Tal vez sientas arrepentimiento, miedo de una vida fuera del cajón, pues el mundo es grande y lleno de misterios. Voluntad. Que lo sea todo para ti. Ten presente en todo momento por qué lo hiciste. Por quien lo hiciste. Pero sobre todo, ten presente que lo hiciste.
La voluntad no nace de la nada, sino que sigue una jerarquía. Primero aparece el anhelo de aquello que queremos, luego surge la determinación, la visualización del objetivo claramente. Más tarde viene el momento de la acción. Cuando llevamos a cabo lo necesario para lograr nuestros objetivos. Todo ello conforman la voluntad. Y una voluntad firme es el pilar mas importante en una persona.
Lo hiciste. No mires atrás, no te hará falta puesto que el pasado vendrá a por ti. Te perseguirá e intentará que de nuevo, bajes las defensas. No lo hagas. Apóyate en quienes te ayudaron a salir, en quienes para ti abrieron esa pequeña obertura que te dio la libertad. No te dejes persuadir, no había otra solución. Quien a alguien quiere, lo quiere en sus brazos y no en un frío cajón. Ocurrida una vez, ocurrirán cien más. Engaños, mentiras, y sobre todo, el deseo de hacer sentir culpabilidad. Recuerda que vive sumido en el pavor, el pánico, que si su seguro de vida se pierde, no le queda nada. No tendrá a quien recurrir llegada su hora, no tendrá a quien amar cuando se dé cuenta de que nadie más lo amarará como lo amaste. Y entonces desesperará.
Lo hecho, hecho está. No mires atrás. Has tomado la determinación de vivir. Vive, y busca solo la felicidad, no esperes que ella venga a buscarte. Pues no lo hará.

viernes, 22 de abril de 2011

Destino


Me siento aturdido, confuso. Quizás melancólico, quizás optimista. Me asaltan grandes preguntas que requieren de grandes respuestas. Preguntas, que todos hacen alguna vez. Respuestas, que nadie puede dar.  No pienso en un dios, en un ente que nos controla y escribe nuestras vidas. No pienso que todo esté ya predicho, que nada podamos cambiar. Pienso en una gran fuente de energía. Un sentimiento común que une todo por igual. Cada piedra, cada árbol, cada animal, cada persona. Todos son átomos. Todo electrones. Todo una única unidad de energía.
Pienso en las decisiones, las elecciones. Pienso que existe un destino creado por nosotros mismos. En que un hecho nimio, estúpido, escribe en nuestra historia un futuro concreto. Seguro que también te ha pasado, el ejemplo más común está a la orden del día. Estás en tu casa, sólo, alguien te propone salir a pasear y, no sabes por qué, aceptas. Todo lo que esperas es una tarde amena con un amigo/a y poco más.  Casualmente, ese día encuentras a alguien que te apetecía ver y se une al paseo. O quizás eres testigo de algo que sabes que nunca olvidarás por su importancia. O simplemente, esa tarde acaba convirtiéndose en una tarde muy especial. La otra cara de la moneda es que podrías haber elegido no salir. Podrías haber estado en casa, y en casa haber pasado también algo especial, pero jamás lo sabrás. Sólo te queda que esa tarde, un simple sí te llevó a una serie de sucesos que no podían haber ocurrido de otra forma.  Conforme saliste por la puerta, tu elección te condujo a unos objetivos(aleatorios o no, es otra cuestión). Con eso, tenemos el destino a corto plazo. Pero, ¿y si también nuestras decisiones afectan a largo plazo? Tal vez una persona que no quisiste conocer, unas palabras que nunca llegaste a decir, o la falta de valor que tanta mella ha hecho en mi vida, fuesen importantes.
Que todo ello, podría haber cambiado mucho una vida. Cuantas veces habré deseado volver atrás para cambiar mi forma de actuar. Recuerdo cientos de ocasiones en las que se con total seguridad que otras palabras, otra actuación, hubieran llevado mi vida a un punto totalmente distinto de donde está ahora.  Ya desde muy niño lo sabía. Sabía que algunas cosas iban a orientar mi vida, a condicionarme. Hoy, se que ha sido así. Aunque intento romper esas barreras, algunas se que son más fuertes que yo, se que estarán siempre ahí para recordarme aquellas decisiones.  Otros condicionantes, en cambio, los marco yo mismo ahora.  Y leyendo, pensando, me vienen a la mente dudas acerca de algún tipo de destino marcado antes de nacer. ¿Será posible que exista de alguna forma vínculos prenatales? ¿Que alguien esté destinado a otro alguien?  Una casualidad, una mirada, una palabra,  una sensación de familiaridad, como si la hubieras conocido toda la vida, aunque hiciera poco que habías aprendido a hablar. No sé qué decir.  Tal vez hay algo, mucho más antiguo de lo que podamos imaginar, que altera nuestra esencia y la ata de forma irremediable a otras esencias, haciéndonos saber que con esas y no con otras podremos estar. Que por más que busquemos, aunque nos neguemos, todo esto va mucho más allá de la ciencia, de lo humanamente normal.

Enredado en los hilos del destino, de la casualidad.

domingo, 10 de abril de 2011

Calor


No sé si será el sol, el tórrido viento de poniente o tal vez una enfermedad que me hace arder por dentro. ¿Pero, qué digo?. Sé que eres tú. Eres tú quien me produce este calor. Esta euforia desorbitada que escapa a mi control. Que enciende mi sangre y me exalta el corazón. Cuando siento tu fina piel blanca rozándome sin querer, cuando encuentro entre mis sábanas tu olor, que permanece intacto de la noche anterior.  Entonces, noto ese calor.  Cuando rozo tus cabellos, beso tus labios, te estrecho entre mis brazos. Cuando busco con mi lengua, lentamente, por todo tu cuerpo, como si de una sensación onírica se tratase, hacerte entrar en un mundo de placer y excitación.  Sí, entonces siento ese calor.
Cuando te tengo entre mi cuerpo y la pared y veo tus ojos temblar de nerviosismo de consciencia de lo que vendrá a continuación. Lentamente, como en un pequeño ritual, con suaves mordiscos, te quito los tirantes. Pasando por tu cuello, tus hombros, y bajando, siempre bajando.
Tus manos se posan sobre mí, una invitación para no parar. Pero, ya es tarde, ahora no puedes participar. Ya eres mía, yo tomo el control. Sujeto tus brazos contra la pared, y continuo mi quehacer. Bajando, deteniéndome en tus pechos. Pero brevemente, me gusta verte sufrir. Me aproximo más a ti. Que me sientas por completo cerca tuya. Suelto tus manos, toco tus caderas, mis manos, bajando. Cojo tus muslos, te levanto, apoyando tu espalda contra la pared. Sin parar, suave al principio, salvaje como un animal después. Buscando tus gemidos, tu acelerada respiración. Tus uñas en mi espalda, tu cuerpo contra el mío. En una explosión de sensaciones. Como una fusión de cuerpos, de emociones. Ambos encontramos lo esperado, la respuesta a miles de preguntas que nunca han sido hechas. La sensación de que todo es como debe ser. Todo está donde debe estar y eso es bueno. Perfecto. Como un sueño que no debe acabar.
Sí, cuando pienso en eso, puedo decir que siento ese "calor.

domingo, 3 de abril de 2011

Un poco más..

Aires de cambio que llegan desde el horizonte soplan en mi vida. Una especie de anarquía en mi cabeza que empieza a dominarme por completo. Lo blanco es negro y lo negro blanco. No tengo miedo. Tengo convicción.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Gritos


Una vez más, me siento atormentado. Por más que lo intento, no puedo evitar ver la vida desde la perspectiva del tiempo, del fin. Otra época más en la que, tarde tras tarde, no puedo hacer más que lamentarme. Gritos. Gritos en mi cabeza que me incitan a escapar, me obligan a escapar. Silencio. Silencio que mueve a llorar, a caer de rodillas y morirme por gritar. Sueños imposibles, que solo en sueños quedarán. Noches tan cortas, que desearía no despertar. Solamente soñar. Y aún así hay momentos de alegría, no ahora, por supuesto. Pero me pregunto: ¿Por qué la semana pasada el mundo era más bonito? ¿Por qué ésta todo me parece gris, triste y pasajero?  Que mi vida se acaba, que me espera un futuro muy incierto y a la vez delimitado por muchos factores, demasiados impedimentos. No hago más que recordar, intento cambiar mis recuerdos, intento cambiar mi vida, pero solo puedo hacerlo en mis pensamientos. Qué lejos queda todo, cuantas decisiones que nunca me atreví a tomar, cuantas miles de acciones que hubieran hecho todo mucho más bonito. Mi vida no es más que un tropiezo tras otro, distintas piedras, mismo camino, y siempre haciendo lo que mejor se adapta a cada situación en mis pensamientos, nunca atreviéndome a actuar. Maldita cobardía. Y lo peor de todo, es que se como hubiera acabado cada una de esas situaciones. Como en una película, en mi mente veo lo que pasaría, pero nunca me decido a hacerlo real. Y así, van pasando los años, y cada vez me hundo más. Se me dio una oportunidad, mi pasividad e inactividad fue perdonada y se me dio todo un abanico de posibilidades. No aprendí. Nunca aprendo. Lo desaproveché golpe tras golpe. Siempre pensando que valía más la pena que yo lo pasase mal a que los demás lo hicieran. Y aún así provocaba malestar. Errores para bien o para mal.
Y ahora estoy aquí, solo, pensando y viendo que se todo esto y no evitará que mi futuro sea igual. Viendo como me quedo atrás mientras todos avanzan hacia sus sueños, sus destinos, tan sólo viéndolo pasar.
Y caigo en una espiral, de la cual puedo escapar, puesto que salgo y entro de ella a menudo, pero no salgo por propia voluntad. Salgo porque alguien se acerca a sacarme de ese agujero de pesar. No salgo, porque una vez dentro no me quedan fuerzas para intentar escapar, tan solo quiero dejarme llevar. Desde la más alta montaña, donde me siento en libertad, me empieza a arrastrar, lentamente... Hasta que me atrapa en su interior. Y me hundo, me voy a lo más oscuro, y solo dormir me ayuda, solo el paso del tiempo me cura.  Pero nunca deja de girar. Entonces es cuando las personas que aún me quedan en la vida, las que van, vienen, y no se van nunca más, esas personas, me dan su mano y tiran sin parar. Porque parece ser que a pesar de toda mi absurda estupidez, a pesar de todo mi dolor, hay gente que no se cansa de mí. Algunos, que, por costumbre, saben cómo entrar en mí y ayudarme a escapar.  Pero a veces estoy tan hundido, que me cuesta reflotar. Me mantengo inmóvil hasta despertar. ¡Pero no quiero despertar! Necesitaría otra vida para ver en una película la que mi mente se ha encargado de crear. Y esa película se me muestra en sueños. Por eso no hago más que soñar, porque por lo menos en mis sueños, todo funciona como debiera funcionar.
Mientras tanto, mientras siga siendo así,  solo me queda gritar,  gritar en mi mente. Porque en la realidad, molesto a los demás...